Rodolfo Eróstegui Torres

El nuevo empleo

martes, 14 de septiembre de 2021 · 05:11

En el mercado de trabajo, el Covid ha puesto retos tanto a las autoridades, empleadores, trabajadores y sindicatos debido a los múltiples impactos que está causando.

La primera señal de cambio en el mercado de trabajo por el virus es el aumento del desempleo. La Organización Internacional de Trabajo (OIT) estimó, el año 2020, que se perdieron 114 millones de empleos. En su informe esta organización explica que  la disminución de la ocupación el 2020 dio lugar a un mayor aumento de la cantidad de personas que salieron de la fuerza de trabajo, que de la cantidad de personas desocupadas;  en otras palabras, el año pasado hubo más personas despedidas que desocupadas.  Nos dice que los cesantes representan el 71 por ciento de la disminución de la ocupación a nivel mundial. Esto propició  una reducción de la tasa de participación en la fuerza de trabajo a escala mundial de 2,2 puntos porcentuales en 2020, hasta alcanzar el 58,4%”, aclara la OIT.

En Bolivia, según el INESAD y con base en la  Encuesta Continua de Empleo,  del Instituto Nacional de Estadística,  hasta abril del año 2020 nos mostró que  la fuerza laboral, como porcentaje de la población en edad de trabajar, se redujo del 67,8% en febrero al 59,9%. Lo que significa que mucha gente no sólo dejó de trabajar sino que dejó de buscar empleo, esto hace que crezca la población inactiva. Esta es una situación, nos dice INESAD,  que caracteriza a una crisis económica donde los empleos se destruyen y se generan muy pocos, desalentando la búsqueda de trabajo. La tasa de desempleo en el país llegó casi a un 12 por ciento.

Ahora el gobierno dice que la economía comienza a recuperarse por el denominado efecto “rebote” y porque ellos incentivaron las inversiones. Pero al parecer no se alcanzó el registro de empleo que teníamos el año 2019. Al parecer el Covid pinchó la economía, por ello el rebote no alcanzó los niveles que se registraban antes de la pandemia. 

Pero las cifras gruesas del mercado de trabajo no muestran lo que están atravesando los ciudadanos, ni cómo los está afectando en su cotidianidad.

Muchos de los trabajadores que eran asalariados y que estaban en el ámbito del trabajo decente, al perder su fuente de ingresos debido a recortes en la empresa o porque la empresa cerró actividades, no esperaron a encontrar trabajo similar. Ellos saben que difícilmente lo encontrarán y por ello se dieron a la tarea de crear su propia actividad.  Se observa un crecimiento del sector informal y al mismo tiempo un crecimiento de las personas con empleo precario. Es más, precarizan incluso su vejez, están a punto de recoger un porcentaje de sus aportes a las AFPs.

Un porcentaje de personas que conservan sus empleos experimentan transformaciones importantes. Ya no tienen que trasladarse de su hogar a su empresa, sino que la empresa llega a su casa. Marca tarjeta a la hora que se conecta virtualmente y dura su jornada hasta cuando se desconecta. Esto está abriendo la posibilidad de que la remuneración por hora sea lo normal.

Pero los hogares no están diseñados para ser oficina. Lo está para la convivencia familiar. Pero ahora, tanto esposo como esposa tienen su trabajo en el domicilio. Esta nueva situación muestra a la doble jornada de la mujer más nítidamente. El mejor lugar para trabajar seguramente se lo destina al marido, ella tiene que cocinar y atender a los hijos y al mismo tiempo trabajar simultáneamente. La situación en los hogares se debe estar complicando.

Como los sindicatos están mirando pasar las aves y creen que el mundo no cambió, ellos no se pronuncian sobre estos y muchos más cambios que se registran en el mercado de trabajo. Por ello los trabajadores y trabajadoras están inermes ante la nueva realidad.

Estos ejemplos que presento son algunos de los cambios que estamos experimentando y que poco a poco están entrando a nuestra cotidianidad casi sin resistencia. Las posiciones principistas de defensa de la vetusta legislación laboral al parecer se están diluyendo. El mundo cambia y nosotros solo atinamos a dejarnos llevar por la ola del cambio.

 

Rodolfo Eróstegui es experto en temas laborales.

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