Diseño / Purgatorio divino

Universo Kusilla

Vendajes, enfermedad, dolor y máscaras se unen en la conceptualización de las colecciones de moda de Lucía Llanque. ¿Cómo unir estos elementos?
domingo, 15 de noviembre de 2020 · 00:04

Una exploración por la propuesta creativa de Lucía Llanque 


Mary Carmen Molina Ergueta 


En el mundo andino, entre las figuras e imágenes de modelo de sucesión de elementos contrastantes (allqa), existen algunas que no presentan articulación o mediación entre los elementos diferentes. La antropóloga chilena Verónica Cereceda, quien ha desarrollado una valiosísima serie de investigaciones sobre el pensamiento de las regiones de los Andes a partir de mitos, textiles y otros medios, habla de los allqa kusiño como uno de los personajes que, a través de su máscara dividida drásticamente en dos costados –un rostro en allqa–, connota quiebre y cambio. Figura jocosa que aparece en varias danzas andinas, el kusillo es un insurrecto, que molesta e interrumpe, “anticipando o marcando la ruptura de un orden” (De los ojos hacia el alma, 2017). 

Las kusillas de Lucía Llanque no siguen el mismo orden y marcan su diferencia. En la feminización del término aymara, y también por el significado de kusilla en quechua (buena cosecha), la diseñadora boliviana recoge en el nombre de su marca y en su propuesta de diseño de moda el impulso de un pensamiento que mira y trabaja con el contraste como una herramienta conceptual y como un medio para representar identidades a través de la indumentaria. 

El diseño gráfico, las artes plásticas y manuales –como la pintura, el collage, el tejido, la escultura– y los medios escénicos, la antropología, son algunas de las fuentes de las que bebe Lucía Llanque para su trabajo y propuesta de moda e indumentaria, entendiendo a este como un medio artístico y como diseño de objetos cotidianos. Vivió en Chile desde los 13 años, donde se formó profesionalmente como diseñadora gráfica y como diseñadora de moda a través de experiencias laborales y cursos especializados. De retorno a Bolivia, hacia 2016, asentó su interés en la moda, continuó con su formación e inició su marca Kusilla, con un enfoque en producir prendas con identidad que aprovechan las capacidades locales, siguiendo parámetros de moda lenta y comercio justo. Con cuatro años de trayectoria y con su colección más reciente, Sonido Blanco (2019), Lucía Llanque es una de la seleccionadas por Bolivia para la Bienal Iberoamericana de Diseño – BID 20, que celebrará su semana de apertura en el centro cultural Matadero Madrid entre el 23 y 27 de noviembre, con una exposición temporal abierta hasta inicios de 2021 y exposiciones itinerantes en España y el mundo durante el próximo año.  

Lucía Llanque, creadora de Kusilla.


Los procesos y los contrastes

“Estamos acostumbrados a comprender la moda solo como glamour, pasarelas, shows, alta costura. Pero detrás de todo esto hay cientos o miles de personas trabajando incluso en un solo vestido. Estos procesos de elaboración son usualmente invisibilizados”, explica Lucía, marcando el interés de la marca en no ocultar estos procesos y producir objetos de diseño en los que todos los participantes en la cadena de elaboración trabajen con condiciones justas a todo nivel. 

Esto se refleja en su primera colección, denominada Valle de las Ánimas, de 2016. Para esta, trabajó con el taller de tejido Samanpay de El Alto. Con los artesanos y las artesanas de este taller, Lucía elaboró una tela de alpaca con la que confeccionó vestidos y otras prendas de la colección, recuperando para su propuesta de diseño un lenguaje artístico y cultural como el tejido andino e incorporándolo en el universo Kusilla. Desde ese primer momento, este universo se construyó a partir de la percepción y la expresión a través del diseño de contrastes entre texturas y volúmenes, la observación de la vivencia cotidiana de la cultura andina en el espacio urbano. “Buscaba un universo de kusillas que no fueran todas iguales, sino que reflejaran la organización del mundo según la cosmovisión andina. Me interesaba jugar con la yuxtaposición y simbiosis de estéticas, que se vive día a día en las calles de La Paz.” 

“Estamos acostumbrados a comprender la moda solo como glamour, pasarelas, shows, alta costura. Pero detrás de todo esto hay cientos o miles de personas trabajando incluso en un solo vestido. Estos procesos de elaboración son usualmente invisibilizados”.

Junto a los artesanos y artesanas de Samanpay, Lucía elaboró telas exclusivas para su colección previa.

Con esta visión, Lucía articuló el tejido andino de alpaca con otras texturas textiles, como cuero ecológico y encaje, para el diseño y la confección de prendas que comunican una identidad urbana contrastante. La ruptura de un orden, la movilidad y la apertura de aquel personaje andino que baila tras la propuesta autora de Kusilla asientan en una serie de prendas en la que la riqueza estética es la contraposición minimalista de texturas y colores, la marcación de las diferencias y los contrastes que carga esta contraposición, y la yuxtaposición de visualidades andinas y modernas. 

Otro diseño que suma visualidades.

Los rostros de las máscaras 

En esta riqueza y desde el personaje que inspira la creación de Kusilla, las máscaras consolidan la identidad de diseño de todas las colecciones de Lucía Llanque y, a la vez, articulan su propuesta con otras expresiones artísticas, como las artes plásticas y diferentes técnicas escultóricas y manuales. Este elemento surgió, cuenta Lucía, porque era coherente con la inspiración del personaje del bufón andino, pero también para crear un ecosistema propio para Kusilla y sus prendas. “Hacer máscaras es un proceso que disfruto mucho. Además, las máscaras bolivianas, no solo la del kusillo, me parecen fascinantes.”

Más que accesorios, las máscaras de Kusilla se presentan como objetos de diseño artístico, privilegiados para comunicar algunos pilares conceptuales fundamentales de la marca: la recuperación y reivindicación de prácticas manuales en los procesos de producción de moda e indumentaria; la simbiosis cultural y estética que marca el espacio urbano y que se representa a través de la vestimenta, pero también mediante otros elementos sensoriales que atraviesan este espacio día a día. 

"...las máscaras consolidan la identidad de diseño de todas las colecciones de Lucía Llanque".

Para la colección Valle de las Ánimas, la diseñadora empleó varias técnicas y materiales para la elaboración de máscaras, como la técnica del tejido tolar, el yeso, el papel maché y diferentes materias textiles. En la colección Sonido Blanco, las máscaras también tienen un papel protagónico visualmente y en cuanto a los procesos de elaboración manual. Una de las más llamativas y que forma parte de la selección de fotografías de la colección para la exposición y el catálogo de la Bienal Iberoamericana de Diseño 2020, es una máscara de kusillo (kusilla, kusille, kusillx) color magenta, elaborada con retazos de tela y con la técnica de papel cartapacio. Los cuernitos tienen la forma de las arterias del corazón y desde sus extremos cuelgan flecos que simulan las venas y el flujo de la sangre. Una máscara que tiene el rostro de un corazón y que, como toda la colección, atraviesa con su flujo todo cuanto constituye al cuerpo y a su representación a través del diseño y las prendas. 

La máscara de Sonido Blanco simboliza un corazón.
"Una máscara que tiene el rostro de un corazón y que, como toda la colección, atraviesa con su flujo todo cuanto constituye al cuerpo y a su representación a través del diseño y las prendas".

Habitar el cuerpo 

La máscara inspirada en la anatomía del corazón muestra un entrecruzado o trenzado de tiras de textil que simula o recuerda a un vendaje. Este tipo de articulación de elementos y creación de texturas visuales y táctiles se utiliza también para otras prendas de la colección Sonido Blanco. En esta, la diseñadora desarrolla una propuesta que se aleja del uso de tejidos y prácticas andinas tradicionales, para crear un universo que explore en el cuerpo humano desde la sangre, la herida y la cicatrización, la intervención quirúrgica y la experiencia de la enfermedad. Este concepto se encarna a través de los colores y las formas: por un lado, la creación de una paleta de colores y, a través de esta, una temperatura en la que se privilegia el contraste y la articulación entre tonalidades rojas y tonalidades azules y metálicas; por otro lado, la elaboración de formas en las que destaca el corte y lo lineal, en contraposición con detalles o estampados de volúmenes circulares. Estos elementos se tejen entre sí a través de todas las prendas de Sonido Blanco, como herramientas para comunicar un concepto que también fue un proceso personal para la diseñadora. Su propia enfermedad, un cáncer diagnosticado a finales de 2016, por el que atravesó un duro periodo de enfermedad y recuperación durante casi dos años. 

...la diseñadora desarrolla una propuesta que se aleja del uso de tejidos y prácticas andinas tradicionales, para crear un universo que explore en el cuerpo humano desde la sangre, la herida y la cicatrización, la intervención quirúrgica y la experiencia de la enfermedad.

“Desde hace muchos años colecciono imágenes, hago mucho collage. Antes de pensar en Sonido Blanco, tenía guardadas muchas imágenes del cuerpo humano. Por ejemplo, me gustan mucho las ilustraciones de los libros de medicina, ese tipo de representación visual de cosas tan orgánicas”. Luego de su recuperación, en 2018 Lucía comenzó a pensar en una nueva colección y en articular a través de ella su propia experiencia con el cuerpo y la enfermedad. “Había pasado un año muy duro, de ver mi cuerpo enfermo, de habitar un cuerpo que duele. Crear a partir de ello era necesario para mi mente”.

La colección es potente porque recoge una experiencia propia y particular del cuerpo y la enfermedad, a través de un medio artístico de representación que incide y dialoga directamente con el cuerpo y la experiencia cotidiana y paradójica de ser/tener un cuerpo: el diseño de moda e indumentaria, la práctica social y emocional de la vestimenta y el adorno corporal, la articulación cotidiana de las prendas que elegimos para vestir y nuestras identidades y formas de ser y habitar el mundo. En este mundo atravesado por la pandemia del COVID19, la experiencia de Kusilla de diseñar y elaborar barbijos exclusivos y artesanales inspirados en su colección Sonido Blanco dialoga también con el origen conceptual y vivencial de esta.  

Las máscaras son un elemento infaltable de las colecciones de Lucía. Aquí una muestra de la colección Sonido Blanco.
La enfermedad como parte de la experiencia y el proceso creativo de la colección Sonido Blanco.

Muchas veces atentos solo al glamour que expone la industria y que atraviesa y regula a las prácticas indumentarias, olvidamos los procesos de elaboración de las prendas y la responsabilidad de productores y consumidores en la producción de objetos de calidad, útiles y duraderos. El concepto de Sonido Blanco cierra en su pulcritud con la factura técnica de sus prendas, coherente con los elementos formales y su contraposición, pero también con los procesos de moda lenta o slow fashion que la marca encarna a través de todas sus colecciones y productos. “Trato siempre de seguir parámetros de calidad, que aprendí junto a una costurera en el estudio de un diseñador chileno, en el que hice mis prácticas profesionales. Cuando dibujaba y pintaba, no me importaba tanto la factura como la forma y el contenido. Pero en un objeto de diseño es distinto. Este tiene que ser útil, tiene que durar, tiene que tener características de acuerdo a parámetros de calidad. Muchas veces compramos algo muy barato y a la semana ya está descocido o la tela está desgastada. Con mi marca propongo prendas de calidad, con garantía de duración, hechas con ética”. Algo que la moda rápida no hace y que, con cada compra, nos obliga a aceptar. 

Moda conceptual, con garantía de duración y ética.

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En la Bienal Iberoamericana de Diseño - BID20, junto a la colección Sonido Blanco de Kusilla, fueron seleccionadas en la categoría “Diseño de moda, textil y complementos” trabajos de Andine Studios (Mariana Bertón, Daniela Vargas), SFM – Sofía Diez de Medina, Rosita Hurtado INC, y YAPA (Bernarda Pelaez). La colección Nice to meet you, de la marca cruceña Papingo Maminga (Marco A. Gutiérrez y Daniel Ghetti) es acreedora de la Mención Diseño para (por y con) la Cultura.

La BID20 tendrá su semana de apertura en la Central de Diseño, Matadero Madrid, España, del 23 al 27 de noviembre de 2020, convirtiéndose así en uno de los pocos eventos que se mantienen de manera presencial en Madrid bajo estas circunstancias. Sin embargo, para poder llegar a todos los rincones, tendrá una fuerte presencia online, con una BID virtual que acogerá la exposición y un amplio programa de actividades.

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Créditos de fotos

Sesión de fotos Sonido Blanco

Fotógrafo: Micky Angel Vargas

Modelos: Diana Cuellar y Luis Antonio Carpintero

Maquillista: Vale Fernandez

 

Sesión de fotos Valle de las Ánimas

Fotógrafa: Sumiko Muray

Modelos: Camila Garretón y Vicente Gutierrez

Maquillista: Kandi Mill

 

  • Mary Carmen Molina Ergueta es investigadora y editora en literatura y cine. Gestora y productora de proyectos para la circulación y difusión del audiovisual boliviano; es parte del Festival de Cine Radical. Tiene investigaciones y publicaciones sobre poesía boliviana y sobre literatura escritas por mujeres. Desde 2017 escribe y reflexiona sobre moda e indumentaria, prácticas de vestimenta vinculadas con identidades e imágenes.

 

 

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