Cine de luto

Una carta para Freddy Delgado

Freddy Delgado se fue sin despedirse, pero eso no impide que los amigos se despidan de él. Su espíritu y profesionalismo sobreviven en la memoria de quienes tuvieron el gusto de conocerlo.
domingo, 10 de enero de 2021 · 00:01

Paolo Agazzi

 

El "Gordo" Delgado trabajó con los principales cineastas de Bolivia / Fotografía Manglio Ágreda Pino

Mi querido y estimado Gordis:

A tiempo de lamentar profundamente tu partida, tengo que expresarte mi profundo enojo por haberte ido así, repentinamente, sin darnos la posibilidad de una despedida como nuestra amistad de más de cuatro décadas merecía. 

Nos conocimos en 1976, durante el rodaje de Chuquiago: tú, un jovencito poco más que adolescente, yo, recién llegado al país y con un escaso dominio del idioma... Sin embargo, nos ingeniábamos para comunicarnos, hasta ensayábamos hablar solo con la vocal A, junto al gordo Aguirre, imitando a Radragaz. 

Viajamos mucho, por todo el país, aprendiendo de cine con el Maestro Eguino, conociendo varios rincones de Bolivia y tejiendo amistades.

Luego vinieron mis primeros balbuceos como director, y tú, firme y cada vez más ávido de aprender. Y finalmente vino Mi socio, una de esas aventuras que marcan para siempre y tejen relaciones que son para toda la vida. Estuviste en todas las películas que dirigí y también en otras donde yo era productor, desafíos muy ambiciosos para la época y donde tú aprendías más y más, hasta volverte el profesional que en diferentes oportunidades fue tentado por los directores de fotografía extranjeros (con quienes trabajaste) para llevarte al exterior.  

Juntos hemos visto cómo ha cambiado la forma de hacer cine,  juntos hemos visto cómo han surgido nuevos  jóvenes cineastas a los cuales, generosamente, nunca les ahorraste consejos y palabras de aliento. Juntos hemos seguido haciendo lo que más nos gustaba, hasta en los momentos más difíciles. 

Juntos hemos visto cómo se nos adelantaron amigos queridos como el Cacho, el gordo Aguirre, el Ismael o el querido Héctor Ríos, uno de tus primeros grandes maestros. Tuvimos accidentes, muchos percances, vencimos muchas dificultades y tú, siempre firme, un ejemplo de fortaleza, templanza y humildad, un ejemplo de profesionalidad y respeto al trabajo y a tus compañeros que veían en ti un luminoso ejemplo a seguir. 

No querido Gordis, no es esta la manera de irse… seguro te debe haber estado esperando el Gordo Aguirre, ¡pero caramba!, ¿no podías esperar un poco más? Te vamos a extrañar mucho, mucho. Los rodajes ya no serán los mismos sin tu presencia, los directores de fotografía con quienes trabajaste ya no lo harán con la seguridad que tu presencia a su lado transmitía; sin embargo, nos dejas un gran capital: las películas a las cuales aportaste tu cariño y profesionalidad.

Nos dejas, además, muchos  lindos recuerdos.

Hasta siempre, Gordis querido, y gracias, gracias por todo.

 

  • Paolo Agazzi es un cineasta boliviano nacido en Italia, director de Mi socio, El día que murió el silencio y El atraco, entre otras.

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