Hay 21.195 trabajadoras en construcción, el 24,7% de ellas no recibe remuneración

lunes, 26 de noviembre de 2018 · 00:12

Leny Chuquimia /  La Paz

En Bolivia hay 21.195   obreras en el rubro de la construcción, según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicado en 2017. El 24,7%  de ellas reciben una remuneración muy baja o nula,  pues  su trabajo  es considerado sólo “apoyo familiar”. 

“El 8,8% de la población económicamente activa en Bolivia se dedica a la construcción, es decir 471 mil personas. De ese total, 21.195 (4,5%  ) son mujeres”, señala el informe  Mujeres del sector de la construcción en Bolivia,  una especial mirada a  La Paz y El Alto.

 El documento identifica que el 24,7% de las obreras se incluyen en la categoría de  “trabajadores familiares o aprendices sin remuneración”. Estas mujeres laburan como ayudantes de sus padres, esposos, concubinos y otros familiares varones. La falta de pago hace que estén  desprotegidas económicamente, lo que afecta a su autonomía.

Ente otras cifras, el estudio señala que del total de trabajadores en construcción, el 94,4% son asalariados y de este porcentaje  solamente el 5,6% son mujeres. El 0,3% de los albañiles son mujeres independientes.


 Trabajo femenino, desde  obra gruesa hasta  acabado fino. 
Freddy Barragán / Página Siete

Un perfil de la mujer obrera

La investigación realizada por la OIT muestra que las trabajadoras en construcción son por lo  general jefas de hogares uniparentales. “Son de origen indígena y poseen poca o ninguna información sobre sus derechos”.

Constantemente están  expuestas a  violencia intrafamiliar, acoso laboral y el acoso sexual. Cifras del 2014 señalan que solo el 25% de las obreras cursaron la  secundaria, el 67%  la primaria y un 5,8% no accedió a la educación. Ninguna  llegó a los estudios superiores.

  Específicamente en las ciudades de La Paz y El Alto, el 41% de las trabajadoras de la construcción incursionaron en el rubro  por iniciativa propia, motivadas por su necesidad de asegurar un ingreso para su hogar. Un 24% lo hizo porque viene de una familia de albañiles, el 21% por influencia de sus amigas y un 14% fueron motivadas  por su pareja.

En general, antes de ser albañiles eran comerciantes  o trabajadoras del hogar. Muchas deciden optar por ese trabajo para no depender totalmente de los ingresos del marido.

 Un trabajo con manos de mujer

“Nuestro trabajo es diferente y los dueños de las obras lo notan”, señala Gloria Ticona.

Con más de  seis años de experiencia en el rubro y una especialidad en pintura, Gloria ha recibido la confianza de varios maestros de obra. Ahora trabaja en una edificación de cinco plantas, un contrato al que no ha ido sola, sino con todas sus compañeras.

 “Al principio el dueño me dijo ‘haz este departamento como una prueba’. Al terminarlo me felicitó y me dijo que me encargaría de toda la construcción. Reconoce nuestro trabajo porque es diferente”, afirma.

  Pero ¿cuál es la diferencia? Ellas no solo aprenden de la experiencia, sino que han empezado a capacitarse  para trabajar con nuevas técnicas que mejoren la calidad del acabado.

“Además como mujeres somos más detallistas. Eso nos da una ventaja”, manifiesta Gloria.

  Lidia Romero concuerda con ella y añade que además tienen una política de limpieza y de ahorro de insumos. “Acá no se desperdicia ni una gota de pintura porque el jefe nos confía ese material y tenemos que usarlo bien. En nuestro trabajo no vas a encontrar goteras. Nosotras entregamos todo limpio”, asegura.

Ahora este grupo    incursiona en las  construcciones “sostenibles”. Ellas se capacitan en la adaptación e instalación de sistemas eléctricos y de agua que sean ahorradores. “Y nos va bien”, dicen.

“El acceso y oportunidad para la mujer no es igual a la que se les da a los hombres. Los compañeros varones nos desvalorizan”.  

Maria  Cruz, Asomuc

“Entre chanza y chanza los compañeros  quieren propasarse. Quieren tocarnos, no nos respetan, nos sentimos acosadas”.  

Madeleine Soria, constructora

“A mis hijos les gusta mi trabajo y me apoyan, muchas veces me han acompañado y ayudado. Las mujeres podemos hacerlo”.  

Gloria Ticona, pintora

“Hay muchos problemas y el machismo es el más grande. Yo  misma vengo de una familia en la que las mujeres no teníamos ni voz ni voto”. 

Lidia Romero, pintora

“Tengo dos hijas y  les enseño que no por ser mujeres deben dedicarse solo a ciertas tareas. Podemos hacer lo que nos propongamos”.

Jacky, electricista

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