Leyes priman el paliativismo sobre el debate de eutanasia

El marco legal boliviano reconoce la defensa de la vida hasta el último suspiro. Esto a veces lleva a tratamientos encarnizados en pacientes terminales.
jueves, 2 de julio de 2020 · 00:04

Natalí Vargas / La Paz

“Que una Ley de la Eutanasia salga sola es un error. Debería estar integrada en una ley de cuidados integrales al final de la vida”. La frase es de Serafín Romero, el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España, que en febrero de este año comenzó a tratar en su Congreso una propuesta de ley de eutanasia: la muerte provocada para casos de enfermedad en estado terminal en los que el paciente decide apresurar la muerte inminente.

España podría convertirse en el séptimo país  del mundo -después de Holanda, Canadá, Bélgica, Colombia y Luxemburgo- en legalizar la eutanasia en seres humanos. Una figura diferente es el suicidio asistido, que es permitido en Suiza, Alemania, Japón, Canadá, además en algunos estados de EEUU como Washington, Oregón, Colorado, Vermont, Montana, Washington DC y California.

En Bolivia, en 2017, un proyecto de ley de iniciativa ciudadana planteó que se respete la autonomía de un paciente terminal para decidir sobre su vida y su derecho a recibir información adecuada y/o medicina paliativa. El proyecto sobre Derechos del Paciente y Muerte Digna buscaba garantizar la voluntad de una persona en estado terminal a decidir entre adelantar su descanso inminente por alguna enfermedad o recibir tratamiento médico paliativo si así lo quería.

Sin embargo, todo se quedó sólo en intenciones ya que hablar sobre eutanasia o suicidio asistido en el país conlleva estrellarse contra principios legales, morales, religiosos y éticos muy arraigados en la sociedad.

El abogado Pedro Maillard Bauer, experto en  marco legal de la Bioética y asesor de la Asociación Alianza Boliviana de Cuidados Paliativos (AABCP), afirma que  “hablar de una muerte digna es algo innecesario y hasta absurdo, porque la muerte ocurre tarde o temprano. Lo importante es todo lo que ocurrió antes de ese momento. Por eso, debemos hablar de vida digna hasta la muerte, no de muerte digna”.

La Constitución Política del Estado, la Ley 3131 del Ejercicio Profesional Médico y los criterios asentados por el Tribunal Constitucional, en lineamientos jurisprudenciales  desde 2001 y que están presentes desde la anterior CPE, abordan la dignidad humana desde la etapa de gestación hasta la muerte.

Por otro lado, entre los convenios internacionales que acoge el país hay algunos que atañen a la bioética, otros  a los cuidados paliativos, al adulto mayor y sobre derechos de los pacientes; todos ellos se refieren a la dignidad humana. Pueden variar respecto a desde qué momento se considera al ser humano como tal. Algunos dicen que desde la concepción y otros desde el nacimiento, pero todos coinciden en preservarlos hasta la muerte.

La ley 3131 en su artículo 12 determina  que los médicos deben cumplir  los principios éticos de la Declaración de Ginebra, respetar el consentimiento expreso del paciente cuando rechace el tratamiento u hospitalización que se le haya indicado, brindar atención cuando una persona esté en peligro inminente de muerte aún sin el consentimiento expreso e informar al paciente o responsables legales, antes de su intervención, sobre los riesgos que  implique el acto médico.

Readaptación terapéutica

Sin ir en contra de los principios legales mencionados, los miembros de la AABCP enfatizan que en la atención de personas en estado muy delicado es importante diferenciar el encarnizamiento terapéutico de la limitación del esfuerzo terapéutico. El  equilibrio entre ambos es la “readaptación terapéutica”.

El encarnizamiento terapéutico es cuando una persona con mal pronóstico, con esperanza reducida o que incluso ya no está activa neurológicamente es mantenida con vida mediante procedimientos intensivos no justificables. Mientras que la limitación del esfuerzo terapéutico implica dejar de atender a ese paciente, al considerar que ya no existe salida curativa.

Los dos extremos se dan en hospitales públicos y privados, pero no son legales. Ante ello, la readaptación terapéutica es la salida viable; “no implica dejar de atender a la persona ni someterla a métodos que prolonguen su agonía, sino modificarlos para procurar cantidad y calidad de vida”, recalca Maillard. 

Los cuidados paliativos son una opción indiscutible desde ese punto de vista, pues abordan todos los dolores del paciente, desde el físico hasta el psicológico. “Nuestro sueño es que la gente que acuda a los hospitales públicos reciba una atención digna y que el proyecto piloto de cuidados paliativos a domicilio pueda replicarse en otros servicios del país”, dice Susana Zuazo, vicepresidenta de la Asociación de Personas con Cáncer, Familiares y Voluntarios.

 Eutanasia, el debate inminente

Si bien los cuidados paliativos son la opción que mejor se enmarca en las leyes bolivianas para garantizar la dignidad de los pacientes hasta el último aliento, está muy lejos el día en que sea una práctica institucionalizada   no solo en casos graves de cáncer, sino de otras enfermedades que llevan a las personas a estados terminales o que afectan de manera radical  su dignidad.

Para los miembros de la Asociación Alianza Boliviana de Cuidados Paliativos (AABCP), mientras no se fortalezca la atención integral de los pacientes terminales, no corresponde hablar de eutanasia o suicidio asistido. 

Se ha visto, coinciden, que en  casos en que se provee toda la información de manera correcta con el enfoque de los cuidados paliativos, las personas reaccionan asertivamente y  descartan medidas drásticas como la eutanasia o el suicidio asistido.

Es decir, se muestran abiertas a afrontar la enfermedad, quizá con muy pocas esperanzas pero conscientes de que siempre hay algo que hacer, aunque sólo se trate de paliar el dolor. Están dispuestas a comprarle tiempo a la enfermedad para poner en orden sus asuntos pendientes con apoyo profesional que les ayude a mantener su calidad de vida y con la opción de decidir lo que quieren hacer antes de concluirla.

Empero, médicos oncólogos y paliativistas reconocen que en algún momento, tarde o temprano, el país deberá enfrentar y debatir temas polémicos como la eutanasia; sobre todo al ser conscientes de que hay  dificultades para llegar con cuidados paliativos a toda la población que los necesita.

 

 

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